La seguridad en el transporte interprovincial en el Perú enfrenta un desafío cada vez más complejo, marcado por el incremento de la demanda de viajes y la necesidad urgente de modernizar la operación. Según cifras recientes de la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías, solo entre enero y marzo de 2026 se registraron miles de infracciones en el sector, reflejando brechas importantes en cumplimiento y control.
Durante el último feriado de Semana Santa, más de 1.4 millones de personas se movilizaron por la red vial nacional, lo que evidencia la alta presión sobre el sistema de transporte terrestre. A esto se suma un contexto preocupante: el país registró más de 86 mil siniestros viales en 2024, con miles de víctimas fatales, lo que refuerza la urgencia de adoptar medidas preventivas más efectivas.


En este escenario, desde Scania plantean que la seguridad no puede depender únicamente de la experiencia del conductor. Jair Puhl, gerente de buses de la marca en Perú, señala que el enfoque debe ser integral, comenzando por la inversión en flotas modernas, una mejor gestión operativa y condiciones laborales adecuadas para los conductores.
El análisis también pone énfasis en el rol del entorno de conducción. Factores como la ergonomía de la cabina, la reducción del ruido y el confort general influyen directamente en la fatiga del conductor y en su capacidad de reacción, aspectos clave para prevenir accidentes.


En términos tecnológicos, soluciones como el sistema ADAS 360° permiten elevar significativamente los estándares de seguridad. Este conjunto de asistencias incluye frenado de emergencia, control de estabilidad, monitoreo de velocidad, cámaras y alertas para detectar usuarios vulnerables en la vía, contribuyendo a anticipar riesgos antes de que se conviertan en incidentes.
Asimismo, herramientas de monitoreo en tiempo real como Scania Conecta permiten gestionar la operación de manera más eficiente, facilitando la toma de decisiones preventivas y mejorando el control sobre el desempeño de las unidades en ruta.
El desafío, según los especialistas, no solo pasa por reaccionar ante los accidentes, sino por construir un sistema que los evite desde su origen, integrando tecnología, capacitación y mejores condiciones para todos los actores del transporte.













































