Ford confirmó su regreso a la Fórmula 1 tras 22 años de ausencia, un hito que marca no solo el retorno de la marca del óvalo azul a la máxima categoría del automovilismo, sino también la reafirmación de un legado profundamente ligado a la competencia y a la innovación tecnológica.
En un comunicado firmado por Will Ford, Gerente General de Ford Racing, la compañía recuerda que su historia nació en las pistas. En 1901, Henry Ford logró una victoria decisiva que permitió asegurar la inversión que dio origen a Ford Motor Company. Más de un siglo después, ese mismo espíritu competitivo impulsa el regreso de la marca a la F1, ahora como socio estratégico de Oracle Red Bull Racing y Visa Cash App Racing Bulls.


Lejos de tratarse de una acción simbólica o de marketing, Ford destaca que su participación en la Fórmula 1 es una apuesta técnica de largo plazo. La marca está involucrada en el desarrollo de una unidad de potencia de alto voltaje, donde sistemas eléctricos, software y gestión de baterías juegan un rol central. Estas tecnologías no solo serán clave en la F1 a partir de 2026, sino que también se transferirán directamente al portafolio de vehículos de la marca.
Ford subraya que la pista no es un laboratorio, sino un campo de batalla. La experiencia acumulada en escenarios extremos —desde el Dakar con la Raptor T1+, pasando por Le Mans con Mustang, hasta las competencias off-road en Baja— forma parte de una estrategia integral donde cada kilómetro recorrido se traduce en mejoras reales para los vehículos de producción.


Los sistemas de alto voltaje y el software de baterías desarrollados para la F1 son descritos como los “planos literales” de los futuros modelos Ford. Para la marca, competir no es solo una cuestión de trofeos, sino una herramienta para diseñar camionetas y autos más capaces, eficientes y tecnológicos.
Ford Perú se suma a este regreso histórico, reafirmando su compromiso con la innovación, el desempeño y la transferencia tecnológica hacia su portafolio local. Con la mirada puesta en el Gran Premio de Australia 2026, el óvalo azul vuelve a ocupar el lugar que considera propio: la cima del automovilismo mundial.













































